La electricidad en los establecimientos de salud

15 de octubre de 2026
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Datos y cifras

  • Se calcula que cerca de 1000 millones de personas que viven en países de ingresos bajos y de la franja inferior de ingresos medianos son atendidas en establecimientos de salud que carecen de electricidad o cuyo suministro es poco estable.
  • La electricidad es necesaria para que funcionen aparatos médicos esenciales que salvan vidas y para prestar los servicios más básicos, como el alumbrado, las comunicaciones y el suministro de agua potable. También se necesita para garantizar la disponibilidad y la fiabilidad de los servicios de salud esenciales y mejorar la salud de las personas, por ejemplo, al hacer posibles los partos sin riesgos, la vacunación, la capacidad de diagnóstico y la respuesta a las emergencias.
  • En los países de ingresos bajos y de la franja inferior de ingresos medianos de Asia meridional y del África subsahariana, aproximadamente el 12 % y el 15 % de los establecimientos de salud, respectivamente, no disponen de electricidad.
  • En el África subsahariana, solo la mitad de los hospitales disponen de un suministro eléctrico fiable.
  • Los establecimientos situados en las zonas rurales y remotas encuentran más dificultades para disponer de energía.

Panorama general

Los servicios más básicos de los establecimientos de salud, desde la iluminación y las comunicaciones hasta el suministro de agua potable, funcionan con electricidad. Lo mismo ocurre con los aparatos que se emplean para atender los partos sin riesgos, vacunar y practicar la mayoría de los procedimientos habituales y de urgencia. El suministro fiable de energía, en particular de electricidad, es uno de los principales factores que hacen posible la cobertura universal de salud. Hay una serie de soluciones energéticas rentables y no contaminantes, como los sistemas fotovoltaicos que aprovechan la energía solar, que pueden instalarse rápidamente para electrificar estas instalaciones de forma sostenible y hacerlas más resistentes al cambio climático.

Sin embargo, como se destaca en el informe Energizing health: accelerating electricity access in health-care facilities, cerca de 1000 millones de personas que viven en países de ingresos bajos y de la franja inferior de ingresos medianos son atendidos en establecimientos de salud que no disponen de electricidad o cuyo suministro es poco estable. El 12 % de las instalaciones de ese grupo de países en Asia meridional y el 15 % en el África subsahariana no disponen de electricidad. Además, se observan diferencias marcadas entre las zonas urbanas y rurales de un mismo país: en las áreas urbanas suelen tener mayor acceso a la electricidad y un suministro más estable.

Es necesario aumentar rápidamente el apoyo, la financiación y la inversión para agilizar la electrificación de estos establecimientos. También se precisa hacer un seguimiento más sistemático de su acceso a la energía, proporcionar los recursos necesarios para elaborar y aplicar planes de energía no contaminante adaptados a las necesidades, y formular políticas y planes de financiación que aprovechen las posibilidades de los métodos sostenibles de abastecimiento energético y atiendan las necesidades del sector de la salud.

La disponibilidad de electricidad en el mundo

El análisis de los datos obtenidos en encuestas nacionales sobre la electrificación de los establecimientos de salud realizadas entre 2015 y 2022 en 27 países de ingresos bajos y de la franja inferior de ingresos medianos permite observar lo siguiente:

  • En cuanto al suministro eléctrico, aun sin ser ininterrumpido: al menos el 12 % de los establecimientos de salud de Asia meridional y el 15 % de los del África subsahariana carecen de él, mientras que, en América Latina y el Caribe la proporción, es del 8 %.
  • En cuanto a la estabilidad del suministro, solo el 40 % de los establecimientos del África subsahariana disfrutan de un suministro estable, frente a un promedio del 72 % en América Latina y el Caribe. En el África subsahariana, estos centros sufren una gran inseguridad energética y solo la mitad de los hospitales disponen de un suministro eléctrico fiable.

En general, el suministro suele ser mejor en los hospitales que en los centros no hospitalarios, como los de atención primaria, y se observan diferencias entre las zonas urbanas y las rurales de un mismo país, ya que, en las primeras, los establecimientos suelen tener un suministro mayor y de mejor calidad.

El análisis de otros indicadores que ofrecen información más detallada sobre el suministro eléctrico de los establecimientos de salud de determinados grupos de países revela que los generadores a menudo no funcionan y que el suministro de energía suele ser insuficiente para satisfacer todas las necesidades.

Posibilidades y beneficios

En la actualidad se dispone de nuevas formas de electrificar los establecimientos de salud que hace tan solo unos años no existían o eran demasiado caras. Por ejemplo, los sistemas fotovoltaicos y las baterías para obtener y almacenar energía de forma descentralizada y sostenible no solo son rentables y no contaminantes, sino que se pueden instalar rápidamente, sin esperar a conectarse a la red eléctrica principal.

Los sistemas descentralizados de energías renovables aumentan espectacularmente la resistencia de estos establecimientos a las condiciones climáticas, les permiten prescindir del suministro de gasóleo necesario para los generadores y reducen las emisiones de carbono y de otras sustancias contaminantes.

Existen soluciones técnicas y modelos de suministro que facilitan su aplicación y cuya eficacia ya se ha demostrado. Es necesario aumentar la inversión e impulsar medidas para que todos los establecimientos de salud, incluidos los situados en zonas remotas y rurales, cuenten con un suministro fiable.

Según los cálculos del Banco Mundial, se necesitan urgentemente USD 4900 millones para dotar de un nivel mínimo o intermedio de electrificación a los establecimientos de salud de 63 países de ingresos bajos y medianos a fin de que funcionen todos sus servicios de salud esenciales.

La salud es un derecho humano y un bien público. Debemos modificar profundamente las políticas e invertir para que todos los establecimientos de salud dispongan de un suministro eléctrico ininterrumpido que permita hacer frente a las desigualdades en materia de salud, cumplir la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, incluida la cobertura universal de salud, y mitigar el cambio climático.

Respuesta de la OMS

La OMS ayuda a los países a dotar de un suministro eléctrico estable a los establecimientos de salud, ofreciendo los conocimientos y las herramientas necesarios para: a) conocer la situación de cada país en cuanto a la disponibilidad de energía en esos establecimientos y sus necesidades; b) mejorar la capacidad institucional para determinar las opciones de suministro que se adapten mejor a esas necesidades; c) crear condiciones propicias para impulsar la electrificación de los establecimientos de salud; y d) prestar apoyo a las actividades de coordinación, movilización de recursos suficientes y promoción a altos niveles para que tengan repercusión en el terreno.

Recopilación, análisis y armonización de datos

Cuando se dispone de pocos recursos, es fundamental fijar valores iniciales de referencia y medir los progresos para detectar las carencias y determinar las necesidades prioritarias a la hora de asignar esos recursos. Partiendo de su base de datos sobre electrificación de los establecimientos de salud, la OMS recopila y analiza datos sobre el suministro de energía para conocer los avances en dicha electrificación y la calidad del suministro eléctrico, entre otros indicadores.

Obtención de conocimientos

La OMS recopila enseñanzas y buenas prácticas sobre la electrificación de los establecimientos de salud y reúne y consolida conocimientos básicos sobre políticas, normativas, instrumentos de financiación, modelos de suministro y medidas de apoyo que han resultado eficaces e innovadoras, así como sobre las medidas prioritarias para acelerar esa electrificación. Asimismo, brinda orientación y apoyo a los países proporcionando asistencia técnica directa y difundiendo informes y prácticas óptimas, como las recogidas en el informe Energizing health: accelerating electricity access in health-care facilities.

Alianzas estratégicas

La OMS colabora con varios asociados con el fin de3 impulsar la electrificación de los establecimientos de salud. Por ejemplo, trabaja con el UNICEF y GAVI, la Alianza para las Vacunas para suministrar energía solar a unos 1300 establecimientos de salud situados en zonas con escasos recursos de Etiopía, el Pakistán, Uganda y Zambia, en estrecha colaboración con sus gobiernos.

Apoyo técnico para la acción en los países

La OMS presta apoyo técnico directo a los países para realizar análisis técnicos y económicos sobre la electrificación de los establecimientos de salud mediante sistemas descentralizados de energías renovables.

En concreto, ofrece apoyo para:

  • evaluar las necesidades energéticas
  • estudiar las distintas posibilidades tecnológicas
  • evaluar sus beneficios económicos y medioambientales
  • determinar el enfoque más adecuado para diseñar y llevar a cabo la electrificación
  • preparar la documentación técnica
  • proporcionar orientación sobre el funcionamiento y el mantenimiento.

Creación de capacidad

La OMS presta apoyo técnico a los países para formar al personal de salud de distintos niveles, desde las administraciones centrales hasta los establecimientos de salud locales, con el fin de mejorar su capacidad para formular, aplicar y mantener los programas de electrificación. Además, colabora con entidades locales para formar al personal de salud en el uso adecuado de los sistemas de energía y en las tareas básicas de mantenimiento.

Establecimiento de un entorno propicio

La OMS promueve la cooperación multisectorial y la coordinación de las actividades de las partes interesadas en la salud y la energía para obtener el máximo impacto y aprovechar las sinergias en el terreno. En este ámbito, desempeña las funciones de secretaría de la Plataforma de Acción sobre Salud y Energía y es fundamental para las plataformas de diversas partes interesadas en la salud y la energía, como las conferencias de las partes sobre el cambio climático (COP), ONU-Energía y el seguimiento de los progresos realizados para cumplir el Objetivo 7 de Desarrollo Sostenible.